lunes, 15 de marzo de 2010

Relaciones Venezuela-India (1959-2006)


De acuerdo a su Constitución, la República India, que también se denomina Bharat es en la actualidad una nación “democrática, socialista y soberana”. Pero hasta el fin de la primera mitad del siglo XX India fue un dominio británico, por lo que las relaciones diplomáticas con nuestro país no se establecieron sino hasta el 30 de septiembre de 1959, ocho años después de la declaración de Independencia de ese país, aún cuando ya existía una historia considerable de relaciones económicas bilaterales.

India podría ser considerada un continente por sí misma. Según la página oficial de su Gobierno (http://india.gov.in), la nación ocupa cerca de tres millones trescientos mil kilómetros cuadrados del sureste asiático y su población se estimaba, para marzo del año 2001, en mil veintiocho millones de seres humanos, convirtiéndola en el segundo país más poblado del planeta, después de China, con una historia cultural y religiosa que se remonta a alrededor de 3.000 años.

La civilización del Valle del Indo floreció en el subcontinente entre los años 2500 y 2000 antes de Cristo y aunque es generalmente aceptado que los Arios entraron desde el noreste alrededor del 1500, introduciendo el sánscrito y la religión védica que es antepasada del Hinduísmo, los últimos yacimientos arqueológicos ahora propagan que la invasión aria nunca existió, puesto que la palabra “arya” en sánscrito significa “caballero”. Así que parece cada vez más aceptarse la idea de que acabada la civilización dravídica, los arios que ya estaban asentados en el Punjab, trajeron consigo a su panteón indoeuropeo de dioses y una ética sencilla y profundamente religiosa. Alrededor del 900 esta nueva civilización se desplazó hacia el rico Valle del Ganges en el sur, donde desarrollaron un sistema social mucho más avanzado, basado en el Budismo, fundado en el siglo sexto y cuyo máximo exponente fue el Rey Akbar, que unificó todo el subcontinente por primera vez. Durante el siglo V, el Budismo con su pensamiento lógico y su rechazo a la especulación metafísica, introdujo una importante corriente analítica, que interactuó fructíferamente con la tradición hindú.

Entre el 200 antes de Cristo y el 300 después de Cristo la religión hindú declinó, probablemente por el paso de grupos que venían desde los Himalayas. Pero entre el 320 y el 540, con la dinastía Gupta, se terminaron de escribir los Dharma-sastras (libros de leyes) y se comenzaron a construir los grandes templos y se preservaron los mitos y rituales de los Puranas (lo antiguo). A finales del siglo V los hunos blancos invadieron y dominaron todo el subcontinente. En el año 1000 el sultán Mahmud, rey de lo que se conoce en la actualidad como Afganistán, se adentró en territorio indio, generando un imperio musulmán, que fue derrocado en 1310, con la entrada de los mogoles a India.

A finales del siglo XV los portugueses llegaron a India y durante los próximos cien años mantuvieron un monopolio en el comercio con el subcontinente; sin embargo, a principios del siglo XVII los ingleses fundaron la East India Company, con la que empezaron a expandir su influencia, disputando el derecho a comerciar con los portugueses, franceses y holandeses, hasta que a mediados del siglo XVIII los británicos derrotaron a los mogoles y controlaron todo el país, fundando el Imperio Británico en India. Tras la Primera Guerra Mundial, a la que India aportó más de seis millones de soldados, Mahatma Gandhi se convirtió en el líder de la lucha “no-violenta” contra la autoridad británica, máxima fundamental del Partido del Congreso Nacional indio, que logró obtener en 1935 una forma federal autodeterminada de gobierno, que después de la Segunda Guerra Mundial, en 1947, se convirtió en la total independencia del Reino Unido.

Ahora bien, por lo menos desde las primeras décadas del siglo XX hay registro documental de las relaciones consulares entre el Dominio de la India y los Estados Unidos de Venezuela. En 1931 el comerciante Kurt Spalding escribía al Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano, solicitando el nombramiento de un Cónsul ad-honorem en el Puerto de Rangoon, debido a que las importantes cantidades de arroz que él estaba importando requerían una atención más expedita que la que el lejano Consulado en Calcuta podía darle. No hay en el archivo rastro alguno sobre si ese nombramiento efectivamente se sucedió o no, pero es un hecho que al asumir el poder en 1948, el Presidente venezolano Rómulo Gallegos nombra un Cónsul de carrera en Bombay.

Sin embargo, a partir del Golpe de Estado en Venezuela y la Independencia de India, todo en el año ‘48, pareciera haber habido un enfriamiento en las relaciones entre los dos países. De hecho, cuando el nuevo Gobierno venezolano tomó posesión, menos de un año después, se eliminó el Consulado de carrera en Bombay, que estaba recién creado y se nombró nuevamente un Cónsul ad-honorem en Calcuta, el señor Bernard Mathews de nacionalidad inglesa, que para la fecha era y siguió siendo paralelamente Cónsul de Bolivia en esa ciudad. Hay una sola señal de relaciones diplomáticas entre los dos países en los años cincuenta y es a través de las Embajadas de los dos países en Río de Janeiro. En 1950 la Embajada india solicita a la venezolana en esa ciudad, que les sea facilitada una colección de monedas venezolanas, para ser expuestas en el Museo de la Academia de Defensa Nacional en Dehra Dun, petición que es inmediatamente satisfecha con una colección de monedas de plata. En reciprocidad, el Gobierno de India obsequia al Gobierno venezolano con una colección similar de sus monedas nacionales.

En 1956 y 1958 hay resoluciones del Gobierno venezolano que designaban sendas delegaciones oficiales venezolanas para representar a nuestro país en India, pero no se consideran parte de las relaciones bilaterales, ya que las actividades son reuniones de la ONU, que solo tenían en India un generoso anfitrión.
En 1958, después de diversas comunicaciones en las que se hace patente que el Cónsul ad-honorem en Bombay no había estado cumpliendo función alguna en todos esos años, porque de hecho la mayoría de las veces no se encontraba en el país, el nombrado señor Mathews renuncia a su cargo, habiendo antes remitido una comunicación al Gobierno indio, en la que propone a uno de sus socios como su sustituto, a lo que el gobierno indio le contestaba que no era costumbre de ellos recomendar funcionarios a otros gobiernos; paralelamente el gobierno de esa nación gentilmente solicitaba al Gobierno venezolano explicaciones sobre dicha supuesta designación, de la que ellos no habían tenido información oficial. Es notable que el socio indio sugerido para el cargo por el señor Mathews, Cónsul ad-honorem saliente para ese momento, hace una comunicación al Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, en la que reclama el hecho de no haber sido ratificado por el Gobierno venezolano en el cargo que su socio le había “heredado”, lo cual podría ser evidencia de la inconveniencia que esta decisión había tenido para sus intereses comerciales.

No es sino hasta 1959, cuando el Embajador de India en Brasil llega a Venezuela, atendiendo a una invitación del Gobierno venezolano sugerida por él mismo, a fin de evaluar las posibilidades diplomáticas y el 30 de septiembre de ese año, se hace público el Comunicado Conjunto por medio del cual quedan definitivamente establecidas las relaciones diplomáticas entre los dos países con nivel de Legaciones. Queda claro que el Embajador de India en Brasil tiene concurrencia en Venezuela, sin embargo no pareciera muy transparente el status de la representación venezolana. Y en 1962, a raíz de que India pedía permiso para elevar el nivel de su representación de Legación a Embajada, se descubre que hubo un malentendido durante todo ese tiempo, por el cual para India el status de la representación venezolana había sido desde siempre el de una Embajada, mientras que en Venezuela se entendía que las dos representaciones tenían nivel de Legación.

A raíz del comunicado conjunto que formaliza las relaciones diplomáticas entre los dos países, India pareciera comenzar una serie de tentativas con el fin de restablecer las relaciones comerciales que una vez hubo entre ambos países. Una misión comercial india promovida por dichos gobiernos visita Venezuela a mediados de 1964 y a principios de 1965 el Sub-Secretario para Asuntos de América Latina del Gobierno indio lleva a cabo una visita oficial al país suramericano; en agosto de ese mismo año India extiende una invitación al Gobierno venezolano para una Feria de Industria y Comercio en Madras y en diciembre, el Embajador de India en Brasil dirige una comunicación a la Dirección de Consulados y Comercio del Ministerio de Relaciones Exteriores, con el fin de inquirir sobre la disponibilidad que tiene Venezuela de exportar a India productos de la corteza del coco y de semillas de merey, así como informar sobre la disposición de India para ofrecer ayuda tecnológica para la siembra de esos y otros rubros, además de invitar a Venezuela al Sexto Congreso de la Comisión Internacional de Riego y Drenaje, celebrado en Nueva Delhi.

En 1967 el Gobierno indio ofrece los servicios de sus ingenieros de minas a Venezuela; el Vice Primer Ministro y Ministro de Finanzas de India visita Venezuela; la Embajada india solicita información sobre los sistemas de irrigación y energía hidroeléctrica de nuestro país y sobre facilidades para la exportación en Venezuela, todo lo cual indica la intención de la profundización de las relaciones comerciales entre los dos países y más allá, de India con Latinoamérica, ya que todos estos viajes y comunicaciones están inscritos en visitas a múltiples países del continente. Ahora bien, los resultados de estas acciones se evidencian en una comunicación de la Embajada india, solicitando los buenos oficios de la Cancillería venezolana para cobrar una deuda contraída por una firma comercial venezolana con una firma comercial india, lo que definitivamente da una pista sobre la reactivación de las relaciones económicas entre los dos países, independientemente del resultado de esas negociaciones.

Pero en 1968 se sucedía el clímax de las relaciones bilaterales, cuando se abría una representación india en el país dirigida por un Encargado de Negocios y finalmente la Primer Ministro Indira Ghandi visitaba nuestro país, en señal de buena voluntad y de amistad entre los pueblos y los gobiernos. En el marco de esta visita, el Embajador de India en Río de Janeiro ofrecía los servicios técnicos en desarrollo de la agricultura a Venezuela, entre otros países subdesarrollados; así mismo, una delegación de técnicos indios visitó Petróleos de Venezuela (PDVSA) para ver el proceso de elaboración de TNT y el Gobierno indio extendía una invitación al Canciller venezolano a visitar India de manera oficial.

La nota que parece discordar en todo ese ambiente de estrecha fraternidad es el cuestionario presentado al Gobierno venezolano por el indio, en el que se requería información sobre las bases militares en Venezuela. A este propósito encontramos una nota de mayo del 69, en la cual el Ministerio de la Defensa venezolano contestó que esa información es clasificada. Esa petición podría verse como una acción hasta cierto punto ingenua, de los funcionarios de un estado recién creado, que solicita informaciones en función de la implementación de políticas determinadas en el propio, en virtud de que en los próximos años se encuentran igualmente algunas otras peticiones que podrían parecer indiscretas a la vista de cualquier negociador no necesariamente muy aguzado. Y en 1972, una delegación económica y comercial india visitó Venezuela, dentro del itinerario de una visita a varios países de América Latina, a fin de establecer relaciones comerciales con todos los países del continente. En ese mismo año, la Embajada india en Brasil pedía informaciones sobre las elecciones en Venezuela.

Durante los primeros años setenta, las relaciones entre India y Venezuela permanecieron sin dar muestras de avance o retroceso. Esto probablemente se deba a la afinidad demostrada por India con la Unión Soviética en la firma de un Tratado de Paz, Amistad y Cooperación, a fin de lograr apoyo en su lucha con Pakistán por Cachemira. Es de hacer notar que en ese mismo momento tanto Afganistán (que había sido despojado de una parte sustancial de su territorio para la creación de Pakistán) como Bangladedsh (que acababa de independizarse del mismo Pakistán) estaban tratando de hacer alianzas con la URSS para protegerse de Pakistán, que estaba siendo apoyado militarmente por los Estados Unidos de Norteamérica. Sin embargo, pese a lo que se podría calificar como lentitud en las relaciones, en 1972 se confería la Condecoración de la "Orden Francisco de Miranda", en su Segunda Clase, al señor Syed Shahabuddin, Consejero de la Embajada de la India en Venezuela, lo que evidencia la disposición de mantener las relaciones en estado de cordialidad.

Con el inicio del nuevo Gobierno venezolano en 1974, hubo una reclamación cordial pero reiterativa del Gobierno indio, que no pasó a más, por una política implementada por las autoridades venezolanas de inmigración, por medio de la cual, los ciudadanos indios no podían entrar al país, negándosele la visa en los consulados, diciendo que no las necesitaban y reteniéndoles el pasaporte cuando llegaban al aeropuerto, impidiéndoles pasar más de dos días en Venezuela. Aparte de esos datos incidentales y alguna correspondencia que demuestra el intento de establecer un correaje comercial más amplio, no hay evidencia documental que muestre actividad alguna en las relaciones diplomáticas bilaterales en esos años.
Ahora bien, a partir del inicio de los ochenta, las relaciones bilaterales estuvieron referidas casi exclusivamente al tema energético, quizá debido al inicio de las hostilidades entre Irán e Irak, dos de los más grandes productores de petróleo en el Golfo Pérsico, en el entendido de que era normalmente por esa vía que India recibía su abastecimiento cotidiano de hidrocarburos. De esta forma, en noviembre y en diciembre de 1979 el Ministro de Petróleo y el Vice-Canciller indio visitaron Venezuela; ya en 1980 India pedía la intercesión de Venezuela ante la OPEP a fin de seguir recibiendo asistencia técnica y el mismo Canciller indio hacía una visita oficial a Venezuela; y a finales de ese mismo año el Embajador venezolano en India hacía del conocimiento de la Cancillería del ruego de ese país para que Venezuela le vendiera petróleo, debido a la declaración abierta de guerra entre persas y árabes. En 1981 el Canciller venezolano visitaba India, a manera de preparación de la visita que a finales de ese mismo año realizaría el Presidente venezolano Luis Herrera Campins. No hay documento alguno que establezca la invitación o la aceptación a la invitación al Presidente venezolano a visitar la India. Sin embargo, están todos los telex y notas de la Cancillería por medio de los cuales se hacen los arreglos para dicho viaje. Se sabe, por otro lado, que este viaje fue pautado en una cena organizada por la diplomacia india en honor a varios Primeros Magistrados latinoamericanos.

En el año 1984, con la toma de posesión del nuevo Gobierno en Venezuela, se reactiva otra vez la correspondencia diplomática entre los dos países, comenzando por la invitación al Gobierno indio al acto de la toma de posesión del Presidente de la República, a la que asisten el Embajador y un Tercer Secretario de la Embajada india en Caracas. Tomando en cuenta que para esos tiempos, en este tipo de actos se usaba la asistencia de altos dignatarios de los gobiernos invitados, se podría interpretar que India no concedió mucha importancia a dicha invitación. Sin embargo, es un hecho que las relaciones diplomáticas tenían un buen tono, porque a pocos días de ese evento, el Director General de la Cancillería india realizaba una visita oficial a Venezuela y a mediados de ese mismo año, el Embajador de India en Caracas extiende una invitación a nombre de su Gobierno al Presidente Jaime Lusinchi para visitar India. No hay evidencia documental de que esa visita se haya llevado a cabo, pero es un hecho la aceptación manuscrita del punto de cuenta; además, ese mismo año, el Viceministro de Educación indio visitó Venezuela para firmar el primer acuerdo formal entre las dos naciones: un Acuerdo Cultural.

Las relaciones diplomáticas entre los dos países parecen desarrollarse dentro de los mandatos de la diplomacia globalizada, en la que hay visitas, firmas de acuerdos y tratados e invitaciones formales de lado y lado, que en modo alguno representan un compromiso real a favor del bienestar de los pueblos. Así, si bien la invitación india al Presidente venezolano no fue atendida, en el año 1985 se registra la visita a India de una comisión de parlamentarios venezolanos, en atención a una invitación de la Cámara de Representantes del Pueblo. Así mismo en el año 1987 se sucedía la firma del Acuerdo de Cooperación Científica y Técnica; en 1989 el Canciller venezolano visitó India para asistir a una Reunión de la Comisión Sur-Sur y participar en la conmemoración del natalicio de Jawaharlal Nehru.

Nunca como en los años noventa del siglo veinte, las relaciones diplomáticas entre Venezuela e India estuvieron tan activas. En 1990 el Presidente Carlos Andrés Pérez visitó India y el mismo año varios artistas plásticos venezolanos participaron en la VII Trienal de Arte Contemporáneo celebrada en Nueva Delhi; el año siguiente el Primer Ministro indio visitó Caracas; a principios de 1992 un grupo de personalidades de la vida política venezolana visitó India a fin de intercambiar experiencias y familiarizarse con programas sociales; el grupo musical venezolano El Cuarteto realizó una gira por Nueva Delhi, Bangalore y Bombay; y para finales de ese año el Embajador venezolano en India remite un texto, según el cual seis niños venezolanos fueron premiados en el Concurso Internacional Shankar en India. Para 1993, la relación bilateral estaba basada en los hidrocarburos y la petroquímica que Venezuela exportaba a India; entre CORPOVEN y MARAVEN le vendieron a esa nación 930 mil barriles de gasóleo pesado y liviano y PEQUIVEN vendía a India 9.000 toneladas de orto-xileno; ese mismo año el Ministro de Estado para Asuntos Exteriores indio visitó Venezuela.

A inicios de 1994 se encuentran dos comunicaciones de la Cancillería india en la que expresamente solicitan a Venezuela su voto a favor de dos de sus propuestas en organismos multilaterales que tienen que ver con posibles acusaciones sobre violaciones de derechos humanos.

Para 1996 se había empezado a diversificar los motivos comerciales y el Vice-Ministro de Textiles indio T. S. R. Subranian visitaba Venezuela ya que India invertía en Venezuela 20 mil dólares en el sector comercio; ello sin desmeritar la importancia del negocio petrolero, por el cual el Ministro de Energía y Minas venezolano, Erwin Arrieta visitó India para estudiar posible cooperación petrolera. En 1997 el Canciller venezolano Miguel Burelli visitaba India con la finalidad de crear un Mecanismo de Consulta de Alto Nivel, pero en ese mismo año, con motivo de los ensayos nucleares realizados por la nación de Gandhi, Venezuela emitió un comunicado lamentando la situación de hostilidad entre India y alguno de sus países vecinos e instando a ese país a firmar el Acuerdo de Prohibición de Armas Nucleares en esa zona. En 1998 el Secretario Oeste de la Cancillería india visitaba Venezuela, para la preparación de la I Reunión del Mecanismo de Consulta entre las dos Cancillerías, que se llevó a cabo en Caracas ese mismo año.

Hasta ese momento la relación entre los dos países del Sur, había estado signada por el mandato occidental de las relaciones diplomáticas formales, con propósitos inmediatistas y acciones circunstanciales. Con el triunfo de la Revolución Bolivariana, hemos visto cómo cambió la estrategia internacionalista de Venezuela, convirtiendo las relaciones diplomáticas en relaciones de tipo estratégico, que tienen como objetivo la cooperación y la solidaridad entre los pueblos y el cumplimiento de los mandatos populares por parte de los gobiernos, en función del logro de la justicia social. En este sentido, la relación entre India y Venezuela está signada por el hecho de que como países del Sur, ambos adolecen de problemas similares de hambre y desigualdad en el reparto de las riquezas y de necesidades que solo una política internacional basada en la multilateralidad puede ayudar a resolver. Es por eso que Venezuela deroga su política petrolera de un solo cliente y la sustituye por la de establecer relaciones comerciales con tantos países del mundo sea posible, sobre todo si esos clientes son potenciales aliados estratégicos en las decisiones que habrá de tomarse en los organismos multilaterales que en última instancia, hasta ahora solo habían servido para aprobar las resoluciones hegemónicas de una sola potencia mundial y que deben reorientar su mirada en función de corregir las grandes injusticias que a nivel mundial están planteadas por el desigual reparto de las riquezas planetarias.

En este orden de ideas vemos como en junio del año 2000 llegó el primer cargamento de la historia del crudo venezolano a India y en ese mismo año se constituía en la Asamblea Nacional el Grupo Parlamentario de Amistad entre Venezuela e India, homólogo al que existe en el Parlamento indio. En el año 2001 el Presidente venezolano visitó India y en ese marco se firmó un Memorándum de Entendimiento entre PDVSA y el Grupo indio Reliance para regular las relaciones entre las dos empresas y establecer un marco de cooperación en materia petrolera y energética en general. Así mismo, en el 2002 se realizó en Caracas la Segunda Reunión del Mecanismo Bilateral de Consulta Política de Alto Nivel, presidida por el Embajador Francisco Vélez, Director General de Política Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela y por el señor Amithava Tripathi, Secretario Adjunto de la Cancillería india, en la que se acordó la realización de visitas de alto nivel para estrechar e impulsar la firma de los acuerdos que se encuentran en negociación.

El 26 de diciembre de 2004 un tsunami devastaba 12 países del continente asiático, entre los cuales India fue de los más afectados. Puentes, vías y carreteras rotas se sumaron al cambio de la plataforma marítima que, con la formación de bancos de arena, interrumpió el paso de las embarcaciones que llevaban la ayuda humanitaria. En el caso de India se registraron más de diez mil quinientos muertos y más de cinco mil seiscientos desaparecidos, dados por muertos. Venezuela, colaboró con casi tres millones de dólares norteamericanos, a los cuales el Gobierno Nacional contribuyó con dos millones; el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías aportó los ciento cincuenta mil dólares, producto del premio Ghadaffi para los Derechos Humanos que había ganado en esos días; y los venezolanos y las venezolanas de a pie, haciendo colectas públicas reunieron el resto. A diferencia de la ayuda financiera de otras naciones y organismos multilaterales del mundo, Venezuela no envió dinero a esos pueblos en calidad de préstamo sino como donación, poniendo en marcha la política de colaboración y solidaridad internacionalista de la nueva política exterior del Estado venezolano.

A lo largo de ese año se había adelantando acciones que demostraban que las relaciones bilaterales no se estaban entendiendo solo como una cuestión circunstancial, sino como el desarrollo de una estrategia de largo aliento. En este sentido se llevó a cabo en Nueva Delhi la III Reunión del Mecanismo de Consulta Política de Alto Nivel entre Venezuela e India para revisar los asuntos bilaterales. Así mismo, el Canciller venezolano hizo una visita a India en la que se firmó el Memorandum de Entendimiento entre las dos Cancillerías para la Cooperación de sus Institutos Diplomáticos; y la Confederación de Industriales de la India y la Embajada de Venezuela en ese país organizaron el Seminario “Oportunidades de Negocios en Venezuela”.

En el primer trimestre del año 2005 el Presidente venezolano realizaba por segunda vez una visita a India desde que se inició el Gobierno Bolivariano, en la que se firmaron el Memorandum de Entendimiento entre el Ministerio de Ciencia y Tecnología y el Departamento de Biotecnología del Ministerio de Ciencia y Tecnología de India para la cooperación biotecnológica; el Memorandum de Entendimiento entre el Ministerio de Ciencia y Tecnología y el Departamento del Espacio de la República India para la cooperación en ciencia y tecnología espacial; la Carta de Intención entre el IAFE venezolano y el IRCON indio, para los trabajos de modernización, electrificación y construcción de vías férreas en Venezuela; y un Convenio de Confidencialidad para el desarrollo de proyectos de explotación y producción conjuntos de gas y petróleo en Venezuela.

Como es posible apreciar, desde el momento en que se da inicio a la Revolución Bolivariana en Venezuela, las relaciones comerciales, culturales y de cooperación en general de Venezuela con India, como países del Sur, se han intensificado de manera vertiginosa, lo que redundará en las relaciones de amistad y solidaridad entre los pueblos correspondientes, así como en la ayuda que estos puedan dar a otros países del sur a través del mundo.

Es preciso aclarar que los datos históricos sobre la nación india utilizados al inicio de esta presentación se tomaron tanto de la página oficial del Gobierno Indio, como de varias fuentes extraoficiales, tanto virtuales como bibliográficas, entre las que se encuentra, Wikipedia y el último Almanaque Mundial publicado al año en que fue realizada la investigación. Sin embargo, para la sección de la presentación que abarca los acontecimientos que sucedieron a partir del primer documento que se encuentra en nuestro Archivo hasta la actualidad, solo se utilizaron como fuentes dichos documentos y la información encontrada en nuestras memorias oficiales.

Caracas, 2007